Bienvenido al país de las maravillas.
Llegando al aeropuerto de Bangui hay un letrero que dice « Bienvenue au pays des merveilles » Y asi empieza mi viaje.......
Dos semanas de estancia aquí después de una breve estancia en Paris y realmente ha sido como el cuento de Alicia. Seducido por la curiosidad, la aventura, lo desconocido; persiguiendo un conejo blanco, abrí la puerta de entrada al « País de las maravillas » y empecé a caer lentamente en un mundo completamente diferente y desconocido.
No puedo explicar la sensación al llegar aquí, era un poco de miedo a las enfermedades, a si podría habituarme o no a un mundo de pobreza y necesidad y por otra parte pensando que el motivo de mi estancia aquí será aportar un granito de arena en el desarrollo de uno de los países mas pobres que existen.
Llegando caí en cuenta de que no imaginamos para nada lo que es Africa y en este caso, “El corazon de Africa” que es el nombre en lengua local (Sango) de la RCA. Los leones y animales salvajes no vienen a la ciudad a comerte, mas bien es al contrario y la gente de la ciudad se los come.
Hasta ahora puedo decir que es como algunos paises de América Central pero con pura gente de color y donde pobreza y la falta de desarrollo es evidente en todas partes, donde la fuerza de trabajo humana vale menos que la de un animal de carga y por eso no hay caballos, burros o mulas.
Todo lo relacionado con salud es increíblemente inexistente, la esperanwa de vida es entre los 42 y 45 años, hay niños en la calle por que sus padres murieron de sida, se muere de paludismo, aun hay polio, tuberculosis, fiebre amarilla y en caso de cualquier otro problema, no hay un solo anestesista en el país para operar.
Si no mueres de enfermedad, también puedes ser acusado de brujería y muerto al estilo de la santa inquisición.
Y aun así me asombra la gentileza de la gente, la propiedad en las maneras, la sonrisa, el respeto.
Y me asombran los colores y formas del vestir de las mujeres con sus vestidos largos y telas en la cabeza y en los hombres su traje, corbata y zapato picudo aun cuando las calles están llenas de lodo y hay 30 grados de calor con una humedad abrumante todo el tiempo.
Me da la impresión de ver en la gente un letrero que dice « Se busca dignidad perdida o alguna otra, nueva o usada pero de etiqueta ».
Todo lo relacionado con salud es increíblemente inexistente, la esperanwa de vida es entre los 42 y 45 años, hay niños en la calle por que sus padres murieron de sida, se muere de paludismo, aun hay polio, tuberculosis, fiebre amarilla y en caso de cualquier otro problema, no hay un solo anestesista en el país para operar.
Si no mueres de enfermedad, también puedes ser acusado de brujería y muerto al estilo de la santa inquisición.
Y aun así me asombra la gentileza de la gente, la propiedad en las maneras, la sonrisa, el respeto.
Y me asombran los colores y formas del vestir de las mujeres con sus vestidos largos y telas en la cabeza y en los hombres su traje, corbata y zapato picudo aun cuando las calles están llenas de lodo y hay 30 grados de calor con una humedad abrumante todo el tiempo.
Me da la impresión de ver en la gente un letrero que dice « Se busca dignidad perdida o alguna otra, nueva o usada pero de etiqueta ».
No cabe duda que Bangui « La Coqueta », como dice un letrero al estilo Hollywood ubicado en una de las montañas al borde de la ciudad, es una ciudad a descubrir. La primera impresión es de pobreza y vacío, pero donde lo que a simple vista es desagradable o plano, tiene un lado profundo e interesante y te jala hasta el punto de la fascinación. Hay una mezcla de culturas religiones y nacionalidades increible. Franceses, gringos, italianos, daneses, chinos (por supuesto hay restaurantes chinos), japoneses, turcos, marroquíes y de todos los paises africanos como Togo, Benin, Congo, RDC, Tchad, Nigeria, y bueno ahora yo.
Es una ciudad donde desde la primera semana me sentí bien en el ambiente, no me siento amenazado a pesar de lo diferente y sumamente complicado que todo puede ser.
Llegué con la confianza de mis experiencias en México, viajes y mis estancias largas en Venezuela, Belice y Francia, sintiéndome apoyado por mi familia y ese tesoro tan grande que son esos amigos increíbles que tengo. Acompañado por todos esos seres queridos que me cargaron de buena vibra antes de partir de México y en quienes pienso en cada momento y también todos los que, estando en Francia, me hacen sentir que no estoy tan lejos de casa.
Y es así con esa armadura con la que me lleno de fuerzas para lo que apenas comienza que sigo al conejo, ese conejo blanco que representa la seducción y es así que llego a Bangui « La Coquete »
Bangui es una ciudad de unos 600 000 habitantes, pobre, calles de tierra roja deterioradas por las lluvias, el transporte y la falta de mantenimiento. Una ciudad, obviamente de gente de color donde soy « blanco o mounjou» y donde obviamente el color hace la diferencia en todo.
Es una ciudad vieja en estructuras de no ser por un súper estadio construido por los chinos, ruidosa y con gente siempre en las calles ya sea para ir de un lado a otro, para vender algo o para pedir algo. Es una ciudad llena de expatriados además de ONGs locales e internacionales de salud, medio ambiente, educación, desarrollo, microfinanzas. De todo y todas están aquí. También esta la ONU y todas sus allegadas como PNUD, UNESCO, UNISEF, UNHCR etc, etc, etc. Todas trabajando en conjunto o en paralelo por un país que golpeado por la colonización, guerra civil, migrantes, corrupción, pobreza, enfermedades y muerte, ha perdido el interés por hacer algo para salir adelante. Gente local, de África, Europa, Asia y America hacen que Bangui sea realmente « La Coqueta » que presume ser, un ambiente diferente y de « buena voluntad » que esconde dificultades para todo y para todos. Creo que a nivel de vida personal es un lugar que aprenderé a disfrutar, pero claro, estoy en el periodo de la fascinación del lugar nuevo. Tal y como Alicia al entrar al país de las maravillas.
Alicia tenía dos galletas, una para crecer y otra para empequeñecer. Ahora me siento un poco como ella que no sabia cual era cual y tenia que intentar comer alguna para poder pasar al siguiente nivel y seguir persiguiendo al conejo. Es verdad, estoy un poco perdido entre todos los trámites, instrucciones, planeación, contactos, actividades. Espero poder digerir rápidamente toda la información y sensaciones para establecerme y no perder la calma.
Todo es igual de atrazado, tardé dos semanas para abrir una cuenta de banco, aprendí que sin influencias no se pueden realizar los tramites, no hay procesos establecidos y en la primera salida fuera de Bangui para conocer a las personas con las que trabajaremos fuera, tuvimos en 180 km 5 retenes militares que obviamente piden dinero, te hacen esperar y ellos no solo tienen arco y flechas, ellos si tienen rifles para sentirse especiales y poder sobornar tranquilos.
En esta primera salida, también vi un país vacío, donde no hay ninguna estructura fuera de Bangui, donde literalmente, la gente guarda el dinero en el colchón y donde no hay servicios de agua y electricidad ya no digamos salud o educación, donde la tierra no se trabaja ni se aprovecha y hay una naturaleza llena de cosas increíbles como cascadas, la selva, todo con una fuerza abrumadora. Esa fuerza natural que te hace suspirar y te deja con la boca abierta, la fuerza de lo salvaje. Sin embargo, en esa primera salida no vi ningún animal fuera de los militares de los retenes que son como hienas depredadoras.
Siguiendo con el cuento, al igual que Alicia llego con el sombrerero loco, yo llegué con la gente de las comidas, las cenas y el protocolo. Es decir, gracias a los contactos de mi organización he sido recibido en la embajada de Francia con todos los funcionarios incluyendo una comida con Monsieur l’Embajador en su residencia oficial. Por parte de la Union Europea, ademas de reuniones de trabajo fui invitado al festejo del « Dia de Europa » donde estuvimos todas las ONGs financiadas por la UE y la gente importante del gobierno centroafricano. Todos ellos vestidos de traje a pesar de los 30 grados y la humedad y por otra parte los invitados comunes con atuendos a según la usanza del país de origen, lo que hacia que el evento formal pareciera mas bien una fiesta de disfraces.
En esa reunión encontré a gente importante como El Embajador de Estados Unidos quien, por cierto, me dijo en su mal español para que nadie mas entendiera « Vete de aquí lo mas pronto que puedas, este país no funciona y a nadie le importa aqui lo que puedas venir a aportar, intento hacer una mala broma, pero es cierto…jajajaja ». Lo cual no fue muy alentador, pero sin embargo todos los otros miembros de la diplomacia con quienes pude platicar estas semanas se muestran bastante positivos en los avances que pueden hacer los programas como el mío, lo cual resulta alentador y el encargado de cultura confirma que este es un país mágico pero peligroso. Al final todo es confuso y todos cambian de lugar y de opinión mientras se toma el té al igual que con el Sombrerero loco. Igual que Alicia, sigo mi camino y normalmente este tipo de reuniones o invitaciones no son tan comunes, ya veremos.
Por otra parte, dejando de lado mis momentos de “socialité”, aunque sin salvarme de las bromas hechas por los diplomáticos de carrera a causa de la famosa gripa de cochinos que ataca mi querido país, ya casi esta lista nuestra oficina y a partir del 22 tendré casa para vivir.
Me resulta extraño por que tendré dos guardianes o vigilantes mas un cocinero.
Se que suena a la pura vida de lujos, pero en realidad es triste e indignante y claro no usan uniforme jeje.
Además de dar trabajo a alguien que quiera trabajar, los vigilantes son para que nadie se meta a robar la casa, esta comprobado (según las experiencias que he podido escuchar de locales y expatriados) que una vez que se deja la casa sola, al regresar se encuentra además de sola, vacia. Asi con los vigilantes por lo menos sabes quién te roba, según se dice por aqui.
El cocinero es para poder hacer las compras en el mercado sin que te vendan todo a precio de « monju » además de « asegurar la higiene de de los alimentos » y encargarse de hacer las eternas colas para el pago de luz, agua, gas y el lavado, planchado y limpiado del espacio de 100 metros cuadrados mas jardín a compartir. Viviré con un italiano prácticamente solo los fines de semana pues el tiene un proyecto en la zona de conflicto y normalmente regresara poco a Bangui.
Todo es raro, el velador de la oficina nos pidió como material de trabajo, un impermeable y botas para el agua, café y azucar para no dormir y un arco y flechas por si entraba un ladron. No pido una pistola, un machete o un cuchillo, siuno un arco y flechas. Una vez conseguido eso me hizo una demostración y fue como jugar a los indios y vaqueros o al Indiana Jones con flechas de bambú y punta de metal.
Es justo es este tipo de cosas, entre la servidumbre y la ida y venida de gente lo que da un corte colonialista de los anos 30 y hace encontrarte con situaciones que te llevan al punto de la realidad que te hace pensar que estas en la dimensión desconocida.
Por lo pronto sigo avanzando atraído por Bangui « la coqueta » a descubrir la Republica Centroafricana y persiguiendo al conejo blanco sin saber exactamente hasta donde me llevara. Solo espero no llegar hasta el punto donde Alicia se pierde y se sienta en una banca a llorar por que quiere regresar a su casa, pues según recuerdo, despues de Bambi, es justo ese momento de Alicia en el país de las maravillas de los que mas me hicieron llorar cuando era nino. Y por supuesto espero jamás llegar a la parte de “Cooooortenle la cabeza"


Muy buena idea para mantenernos informados de tus aventuras y ver fotos. Felicidades!
ResponderEliminarGis
Encore, encore
ResponderEliminarRuben-Alice continue de nous raconter tes aventures
c'est passionnant et bien écrit
Bises
Marina
Gracias Bu por compartir!
ResponderEliminarCuídate mucho, abre bien los sentidos y sigue escribiendo.
Leerte es como cualquier noche de jueves en la que se comparten aventuras, alegrías y penas, con esos que más que amigos, son tus hermanos del alma.
Muchos becho-papachos y buenas vibras
Ana
mas, mas, mas....
ResponderEliminarNico