jueves, 11 de junio de 2009

Desfile de Modas…y Modos

Durante las ultimas semanas el trabajo ha acaparado la mayor parte de mi tiempo, me encuentro haciendo muchas cosas que nunca había hecho antes como luchar para tener una conexión de agua en la oficina, seguir miles de tramites en todos los ministerios (excepto el de turismo que personalmente es el que mas me interesa), organizar los horarios de los veladores según la legislación (creo que soy el único que quiere contratar vigilantes según la ley por que ni la misma ley conoce la ley) y lidiar con las consecuencias de todo. Claro, una vez que tuvimos agua descubrimos que hay filtraciones por todas partes, una vez organizados los horarios de los veladores ya no les gusto su horario y en los diversos ministerios esperan que mi paciencia se termine para soltar una lanita (admito que si hubiera forma de justificar las mordidas ya habría dado a torcer mi manita desde hace mucho), pero entre todas estas causas y consecuencias Bangui la Coqueta sigue ofreciendo cosas diferentes para cuando hay un poco de tiempo libre y entre estas me encontré un desfile de modas.

Fuera de la mayoría que usa lo que a nosotros nos parecería “normal”, hay algunos casos que merecen ser comentados. Se puede encontrar desde un short y ya, hasta el traje de lana fina y corbata pasando por muchos que utilizan un conjunto que incluye camisa grande y pantalón holgados, ambos hechos de la misma tela de muchos colores llamativos y formas geométricas, muchas veces incluye también la foto de algún personaje político o religioso o leyendas como “Jesús es la solución” o “IV encuentro de maestros de Batayanga”. Están también los musulmanes que usan su traje largo como pijama y su gorrito (por alguna razón no puedo recordar los nombres).
Para las mujeres hay sobre todo una gran variedad de vestidos que se combinan con aditamentos para el cabello que van desde arreglos de la misma tela del vestido (la misma del conjunto masculino) hasta una infinita variedad de pelucas.

No soy alguien particularmente interesado en la moda, yo soy feliz en playera, tenis y mezclilla y en cuanto a las marcas odio pagar el triple del precio por una simple playera, pantalón o camisa por las que a veces incluso te deberían pagar por llevar el logo gigantesco y promoverlo. En general, no me gusta ir de compras por que tardo horas y horas encontrando el justo “valor por su dinero” entre algo bueno, bonito y duradero, cuestión que ha facilitado para mi familia la elección de un buen y oportuno regalo navideño.
Considero en especial a las corbatas como el accesorio mas inútil de la vestimenta, sobre todo en el trabajo, en ocasiones elegantes pues se puede hacer la excepción, pero ¿De qué sirve un trozo de tela que además de restringir el paso de oxigeno al cerebro, es mas caro que la camisa (o incluso el traje) y que cuelga del cuello con la única función de eventualmente mancharse de sopa, mole o vino? Pero volviendo al tema, la gente aquí se preocupa mucho por el bien vestir a pesar de ciertas aberraciones en relación al clima y la falta de tintorerías, como el uso diario de traje y corbata, el uso de unos trajes con sacos de manga corta sin camisa y sin desodorante y el usar zapatos boleados pero sin calcetines.
Cabe destacar también al expatriado de short y chancla con calcetín con lo que se forma una extraña alegoría que me hace siempre salvarme de no ser el peor vestido, aunque habrá que preguntar a los locales, pero si por mi fuera con el calor de aquí andaría de short y huarache.

Volviendo a los zapatos, tengo que decir que mucha gente, hombres y mujeres, acostumbran quitárselos en las reuniones de trabajo, oficinas, la cola del banco o donde sea y suelen “chanclear” con la pierna cruzada al estilo playero o de plano dejar los zapatos de un ladito del escritorio. Esta costumbre además de darme ganas de querer adoptarla, me resulta de lo mas surrealista y me hace recordar a una compañera de la primaria que se quitaba los zapatos y los calcetines durante la clase y a la cual malévolamente se los escondíamos antes de salir al recreo. Creo que mi castigo ahora es desear quitarme los zapatos y no poder pues a falta de traje y corbata debo guardar la compostura y tambien evitar a toda costa el viejo vicio de esconder zapatos.

En fin, en Bangui se organizo un “Desfile de Modas” gracias a la Alianza Francesa y Air France, pensé que seria algo bueno para descubrir las “nuevas tendencias” locales para adaptarme a la moda y convivir de nuevo con las socialités de Bangui, o mejor dicho, no tenia nada más que hacer y de todas formas nunca había ido a un desfile de modas y pensé que seria divertido ir. No me equivoqué.

El desfile iniciaba con unos personajes vestidos como normalmente imaginamos a los africanos haciendo una especie de ceremonia para después interrumpirse con una llamada de celular (una compañía de teléfonos era patrocinador también) y empezar el desfile a ritmo de “Maria” de Santana, por supuesto México tenia que hacerse presente de alguna manera (además de mi ) en tan exclusivo evento!!

Eran 5 casas de costura (mas bien costureras que trabajan en su casa) que presentaban sus modelos “prêt a porter” mostrados con elegancia por unas muy guapas chicas que intentaban hacer de modelos y luchaban, al igual que yo en las oficinas publicas contra la burocracia, contra las formas extrañas de los vestidos que portaban. Los vestidos de noche eran mas o menos como los modelos menos discretos y mas cargados de adornos que se pueden ver en los mostradores de las tiendas del centro del DF y también había uno que otro que tal vez alguien podría utilizar.

Debo reconocer que en algunos momentos estuve a punto de no aguantar la risa ante algunas cosas extrañas que vestían las lindas y nerviosas chicas, pero logre contenerme al igual que muchos otros asistentes con los que intercambiaba miradas de desconcierto. Todo lo que desfilaba desde la joyería hasta los zapatos podía comprarse a través de pedido o yendo directamente a la tienda del “diseñador”, no se si realmente alguien habrá comprado algo, pero por lo menos todos veíamos muy entretenidos.

Al final del desfile había una recepción y brindis que parecía ser algo VIP, pero como yo ya me consideraba muy importante y tenía ganas de un poco de emoción, muy al ritmo de “… aquí están llegaron los gorrones…”, me “infiltré” discretamente. Aproveché para tomar una (o dos) copitas de champagne para festejar el “éxito” del desfile y brindar e intercambiar opiniones sobre el desfile con los diseñadores, por suerte ya conocía a dos por mis cursos de francés. Ya guiado por el dicho de “a la gorra no hay quien le corra” y con miras en eso desde el principio, decidí atacar el bufete aunque llegue demasiado tarde, la gente (mayoría locales) se servia torres de comida en los platos y todo se acabo mientras yo, en mi papel de colado, acudía discretamente a la barra para pedir mi champañita en mi mejor pose de diplomático o empresario y escuchaba comentarios de los organizadores sobre lo rápido que la comida había desaparecido. Yo, aunque disgustado también, no podía opinar mucho pues el estatus de colado, aunque internacional, no me daba tantos privilegios. Así que decidí partir no sin antes pedir “la caminera”.

Al final de toda esta experiencia, sigo sin entender por qué los Europeos usan las chanclas con calcetines y aquí usan los zapatos sin calcetines y el por qué del uso de trajes de lana, corbatas y pelucas a 35° C ¿Será que hay que hacer un desfile de modos para los que hacen la moda? Y así siguiendo la ironía de la vida y comprobando que la moda hace cambiar los modos, me colé a la fiesta para comer gratis cuando ya no había comida.

1 comentario:

  1. Mi estimado trotamundos, es evidente que en cada lugar la vieja frase "de la moda lo que te acomoda" tiene lugar.. sin embargo, la proxima vez menos modos...y mas acción, que te me vas a la cama sin cenar! un abrazo bro.!

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